Ciencia con impacto local: el trabajo de Daniela Schmidt sobre el GLOF de la Laguna Torre en El Chaltén
- 17 dic 2025
- 10 Min. de lectura

En esta edición del blog entrevistamos a Daniela Schmidt, doctorante de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, quien investiga los procesos de GLOF (Glacial Lake Outburst Flood) en la Laguna Torre. Daniela comparte los avances de su tesis, qué sabemos hoy sobre los mecanismos que detonan estos vaciamientos repentinos y cómo se modelan en un territorio que cambia aceleradamente por el retroceso glaciar.
Además, conversamos sobre el papel central que pueden tener las observaciones ciudadanas de HidroClim, especialmente en cuencas con pocos datos históricos: registros simples del nivel del agua y del estado de los ríos que pueden mejorar la comprensión y la modelización de eventos extremos como los GLOF.
¿Podrías contarnos quién eres, por qué elegiste estudiar el GLOF en el Chaltén?
Mi nombre es Daniela Schmidt, soy geóloga y actualmente curso mi doctorado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, con una beca CONICET. Mi investigación se centra en el riesgo geológico asociado a GLOFs, y en particular estudio el posible desborde del lago Torre y cómo podría afectar a la localidad de El Chaltén. Elegí estudiar el posible GLOF en El Chaltén porque quería que mi trabajo sirviera para algo más que el “saber científico”. Quiero que todo mi trabajo ayude a la gente, aporte información que les permita comprender la naturaleza y prepararse frente a los peligros que pueden afectarlos en su día a día.
¿De qué se trata tu tesis?
Mi tesis de doctorado se centra en el análisis del riesgo geológico asociado a un posible GLOF en el lago Torre y su impacto en la localidad de El Chaltén y los senderos turísticos. Específicamente, estudio cómo el deslizamiento activo de la ladera del cerro Solo podría ingresar grandes volúmenes de material al lago, provocando su desborde repentino y un aluvión aguas abajo.
La preocupación por un potencial GLOF del lago Torre surgió en el año 2015 cuando el profesor Winocur, mi director de doctorado, y colaboradores identificaron un deslizamiento activo en la ladera norte del cerro Solo. En ese momento el grupo de trabajo no obtuvo los fondos económicos necesarios para seguir con la investigación. Sin embargo y viendo que el movimiento de la ladera continuaba su actividad en 2021 presentamos un plan de investigación para poder desarrollar mi doctorada en esta temática.
3. ¿Cómo se vincula tu trabajo con el monitoreo o la gestión del riesgo asociado a los glaciares y lagunas pro glaciares?
El objetivo final de mi tesis de doctorado es evaluar el riesgo asociado al deslizamiento en la ladera norte del Cerro Solo, que podría liberar grandes volúmenes de agua en el río Fitz Roy y provocar una inundación significativa aguas abajo.
Para seguir la evolución de la ladera desde Buenos Aires utilizo imágenes satelitales Sentinel-2A, que suelen actualizarse cada 3 o 4 días. Sin embargo, no se trata de un monitoreo en tiempo real, ya que cuando identificamos un cambio en la ladera, este ya ocurrió. Además, en el marco de mi tesis también hay dos cámaras trampa instaladas en la zona desde noviembre de 2022, una monitoreando la ladera del Cerro Solo y la otra la ladera del Cerro Techado Negro. Estas cámaras no transmiten en tiempo real, por lo que hay que ir a recolectar los datos cada unos 6 meses (o bien el equipo del IANIGLA recolecta las fotos y me las envía). A partir de las fotos puedo ir observando la evolución de las laderas, sus movimientos, qué factores los desencadenan (derretimiento de nieve, lluvias, infiltración de agua).
Complementariamente, durante estos años también realicé 3 campañas de campo, lo que permitió medir directamente la evolución de las grietas, escarpas y otros signos de inestabilidad en la ladera. En los últimos 3 años la ladera del cerro Solo ha tenido mucha actividad, con caída de bloques, deslizamientos superficiales que involucran tanto el material morénico como sectores de bosque y una propagación de la “escarpa incipiente”.
En cuanto a la gestión del riesgo asociado al posible GLOF, si bien uno de los objetivos de mi tesis es proponer medidas de mitigación, de preparación y alerta temprana para contribuir al conocimiento y la generación de conciencia ante la existencia de este peligro geológico, son los organismos gubernamentales aquellos que toman las decisiones sobre cómo se gestionará.
¿Cuáles son los principales resultados hasta ahora en relación con el riesgo de GLOF?
De acuerdo a los dos modelados de inundación propuestos, el sector sur de El Chaltén sería el más impactado, afectando de manera significativa la Ruta Provincial 41 y el puente que cruza el río Fitz Roy a la entrada de la ciudad, dos infraestructuras muy importantes para la llegada de ayuda externa en caso de un evento de inundación. Dentro del ámbito de Parques Nacionales, el camping De Agostini y ciertos tramos de la senda que conduce al lago Torre también se verían afectados, lo que fue comunicado en el informe y la charla que brindamos a Parques Nacionales en Abril del corriente año.
El sector norte del río Fitz Roy, donde se concentra mayor cantidad de población, turistas y las edificaciones más importantes, no se verían severamente afectados por estos escenarios. Sin embargo, en ambos modelos que planteamos sólo consideramos una inundación con “agua limpia”; es decir, para establecer estos dos escenarios solo tuvimos en cuenta la cantidad de agua que se movilizaría en un evento de GLOF, sin considerar, por ejemplo, árboles, bloques o sedimento.
Si bien muchos modelados con agua limpia sirven para establecer las bases de estos análisis, un análisis más realista debe tener en cuenta esto último (el sedimento, árboles y grandes bloques que puedan incorporarse al flujo de agua). Esto es algo en lo que estamos trabajando actualmente.
Por todo lo anterior, lo más probable es que cuando establezcamos los escenarios teniendo en cuenta la participación de sedimentos/árboles/bloques, los efectos de la inundación sean mucho más graves que los planteados en los escenarios preliminares. Por más que en estos escenarios no se visualice una importante afectación del sector al norte del río, es fundamental tener en cuenta que las zonas a ambas márgenes pueden verse gravemente afectadas al establecer los nuevos escenarios con participación de sedimentos/árboles/bloques.
¿Qué cambios observan en la dinámica glaciar o hidrológica en los últimos años que podrían aumentar o reducir ese riesgo?
Del análisis de imágenes satelitales y fotografías de campo, se puede identificar que la pérdida de hielo del Glaciar Torre se ha acelerado los últimos años, duplicando la velocidad de retroceso en comparación con años anteriores. En los últimos 57 años el glaciar perdió aproximadamente unos 4 km2 de su superficie total y su frente retrocedió unos 900 metros, con una aceleración del derretimiento del hielo e inestabilidad muy marcada en el frente (esto se ve por la cantidad de témpanos/icebergs que produce el glaciar en su frente). También se ven otras evidencias como el frente del glaciar muy fragmentado, con grietas transversales y longitudinales, derretimiento del hielo que forma pequeños lagos sobre el hielo y en las márgenes que están en contacto con las laderas. Esta situación aumenta el riesgo por GLOF, ya que las laderas que antes estaban “sostenidas” en su base por hielo glacial, ahora están en contacto con el agua del lago. En sincronía con el retroceso glaciar, el tamaño del lago Torre ha aumentado considerablemente por lo que sería lógico suponer que ante un posible GLOF la cantidad de agua que podría movilizarse va a ser mayor.
¿Cuáles son las principales incertidumbres o vacíos de información que enfrentan al evaluar el riesgo de GLOF?
En el caso de la evaluación del peligro geológico, por ejemplo, para estimar las descargas picos de agua que entrarían al río Fitz Roy debido al desborde en el lago Torre se deben utilizar una serie de fórmulas y ecuaciones muchas empíricas y otras obtenidas de experimentos en laboratorios, por lo tanto, puede que estas ecuaciones no reflejen exactamente las condiciones locales. Por esto mismo, como se explica en el trabajo, según la fórmula que se utilice se obtienen resultados muy diferentes.
Además, no hay datos del nivel del lago Torre ni del caudal del río Fitz Roy y sus variaciones a lo largo del año, información fundamental para conocer las alturas de agua de referencia. Tampoco hay un sistema de monitoreo activo (en tiempo) en la ladera del cerro Solo. Si bien en el marco de mi tesis de doctorado pudimos instalar una cámara que permite observar los cambios generales en la ladera, debido al viento y al peso de la nieve no fue posible realizar mediciones directas y precisas a partir de las fotografías. Lo ideal hubiera sido colocar balizas o estacas para cuantificar el movimiento de la ladera con exactitud.
Con respecto a la evaluación de la vulnerabilidad de la localidad, no se cuentan con datos oficiales (Censo, por ejemplo), precisos y actualizados sobre la distribución de la población por sectores, el número de trabajadores que llegan en temporada alta, o bien, la cantidad de turistas (más allá del conteo parcial que hace en ciertos sectores Parques Nacionales). Tampoco se tiene información certera de las condiciones habitacionales, sobre todo de aquellos sectores cercanos al río Fitz Roy.
¿Qué tipo de datos o monitoreos serían necesarios para reducir esas incertidumbres (topografía de detalle, series temporales, imágenes satelitales)?
Sería muy importante instalar medidores del nivel de agua tanto del lago Torre como del río Fitz Roy. Así cómo también un sistema de monitoreo de la ladera del cerro Solo y, también, la del Techado Negro mediante la instalación de estacas/balizas (inclinómetros y extensómetros, vale decir sensores de movimiento), que permitan medir el desplazamiento o la apertura de grietas; además, de medidores de presión de agua (piezómetros) para conocer la presión de agua presente en el material morénico de las laderas y su estabilidad. Otra medida fundamental, sería la instalación de una estación meteorológica que transmita en tiempo real información sobre precipitación, temperatura, humedad del suelo y una estación sismológica, ya que sismos someros pueden desencadenar algún movimiento súbito de la ladera. Todo esto necesariamente debería estar contemplado en un Sistema de Alerta Temprana que provea de información en tiempo real, precisa y rápida y que permita a las autoridades y la población tomar las acciones necesarias para actuar rápidamente ante un posible GLOF.
Desde 2019 se han producido varios mapas de inundación por diferentes instituciones. ¿A qué se deben las diferencias entre ellos?
El primer mapa de inundación o más bien de susceptibilidad a la inundación elaborado por el SEGEMAR, constituyó un excelente punto de partida para los trabajos futuros. Si bien, estos mapas no muestran las profundidades potenciales de agua ante un evento de inundación si mostraban una sectorización de los lugares que podrían verse afectados. En nuestro trabajo publicado este año, la idea principal fue mejorar estos mapas de inundación indicando tanto la extensión posible de la inundación como las profundidades o alturas de agua que alcanzaría potencialmente en cada sector. Con este objetivo en mente decidimos realizar los modelados de inundación siguiendo la metodología propuesta por la Universidad de Zúrich, que nos permitió proponer dos escenarios basados en los volúmenes de deslizamiento que podrían ingresar al lago. Es importante aclarar que nuestros modelos consideran únicamente “agua limpia” durante la inundación. Sin embargo, este tipo de eventos suelen incorporar mucho sedimento, árboles y grandes bloques al flujo por lo que los escenarios planteados seguramente se verían agravados.
¿Cuáles son las principales hipótesis o escenarios que se asumen al modelar un GLOF en la cuenca del Fitz Roy?
Para proponer diferentes escenarios de inundación posibles debido al potencial GLOF en la cuenca del río Fitz Roy, el parámetro inicial que se tiene en cuenta es el volumen de material que podría deslizarse desde la ladera norte del cerro Solo e ingresar al lago Torre. A partir de este valor es posible calcular con diferentes fórmulas y procedimientos, la altura de las olas que se generarían en el lago y la cantidad de volumen de agua que sería liberado súbitamente al río Fitz Roy. Como mencioné antes, estos escenarios solo tienen en cuenta “agua limpia” sin considerar la participación de árboles/troncos, sedimentos o grandes bloques en el flujo. Para desarrollar un modelo más realista deberíamos tener en cuenta la participación de estos elementos, ya que modifican la dinámica del flujo y pueden llegar a ocasionar situaciones más críticas, como el bloqueo del puente sobre el río Fitz Roy.
¿De qué manera los datos sobre altura del agua y caudal, como los que podría generar HidroClim, te ayudarán a modelizar y reducir incertidumbres en los escenarios de GLOF?
En el marco del estudio de la cuenca del río Fitz Roy, los datos que podría generar HidroClim sobre altura del agua y caudal son fundamentales, ya que actualmente no existe una estación que registre estas variables de manera continua en el río. Si bien, existen estudios previos que midieron el caudal del río, no contamos con un registro continuo en el tiempo que muestre sus variaciones a lo largo del año e incluso sus cambios ante fuertes lluvias o deshielo. Estos datos son clave para establecer un caudal base de referencia al modelar los posibles escenarios de GLOFs en la cuenca. El comportamiento de un río de montaña como el río Fitz Roy varía significativamente y no es lo mismo establecer escenarios de GLOF cuando el río posee un caudal mínimo o cuando posee un caudal máximo. Contar con esta información permite reducir incertidumbres y generar escenarios más precisos y realistas.
¿Puedes darnos un ejemplo de cómo la información hidrológica de la cuenca puede mejorar la prevención de riesgos y la planificación local?
El río Fitz Roy, al ser un río de montaña con múltiples fuentes de aporte, desde cursos semipermanentes a lo largo de su trayectoria hasta el aporte constante del lago Torre, presenta variaciones importantes en su caudal. Conocer esas variaciones a lo largo del año, según las estaciones o, bien, durante eventos específicos como lluvias intensas o deshielo, es fundamental para construir modelos de inundación por un posible GLOF lo más realista posible. Esta información permite planificar de manera más efectiva medidas de contingencia, identificar zonas de evacuación y rutas seguras tanto para la localidad de El Chaltén como para los senderos hacia el lago Torre.
¿Qué retos enfrentas al trabajar con datos hidrológicos en zonas remotas y glaciares?
En zonas de montaña remotas, como las cuencas glaciares, uno de los principales desafíos es la falta de datos en tiempo real. Estas áreas son agrestes y de difícil acceso, por lo que la recolección diaria de información no es posible; generalmente se deben visitar los sitios cada varios meses para recuperar los datos. Además, transmitir información en tiempo real es muy complicado debido a la extensión de las cuencas y requiere sistemas de comunicación sofisticados y costosos, como antenas satelitales.
Desde tu perspectiva, ¿cómo puede la participación comunitaria en la recolección de datos aportar a tu trabajo científico y a la gestión local de riesgos?
Desde mi punto de vista, la participación de la comunidad en la recolección de datos puede ser muy valiosa tanto para mi trabajo científico como para la gestión local de riesgos. Por ejemplo, guías turísticos o residentes que transitan regularmente ciertos senderos podrían registrar información sobre la altura del agua y el caudal del río Fitz Roy, datos que actualmente no tenemos de manera continua. Esta información ayudaría a mejorar los modelos de inundación ante un posible GLOF y permitiría tomar decisiones más efectivas para la prevención de riesgos en la localidad.
Agradecemos especialmente la excelente predisposición de Daniela para responder nuestras preguntas.










Comentarios